Un compormiso con una tradición vitícola centenaria


Unos requisitos estrictos de vitivinicultura que nos ayudan a transmitir y conocer mejor nuestra tradición vitícola, la fuerza de nuestra tierra, las tipicidades de nuestras uvas y las características de nuestros suelos. Y el máximo rigor en la elaboración con el método clásico.

En el año 2011 empezamos a eliminar las variedades foráneas y, en la actualidad, tenemos en la finca

Xarel·lo, Macabeu, Parellada, Monestrell, Bastard Negre, Sumoll y Xarel·lo Vermell

Son variedades adaptadas muy bien a nuestro clima; uvas todas ellas que con el paso del tiempo y de las generaciones, son esencia de nuestro terruño.

Variedades poco terpénicas que ceden el protagonismo a la añada y al suelo en el que se cultivan. Así, con Conca del riu Anoia ofrecemos al mundo vinos espumosos con un profundo carácter mineral.

La viña es la planta que cierra todo el círculo de nuestra granja

Nuestro antepasado, Manuel Raventós Domènech, en el año 1880, con experiencia ya en la plantación de pequeñas parcelas por separado, fue el creador de la fórmula del espumoso del Penedés, basada en las tres variedades autóctonas Macabeu, Xarel·lo y Parellada.

En esta granja cuidamos nuestras tierras y animales con medicamentos homeopáticos o con preparados orgánicos; y utilizamos abonos animales y vegetales de la propia granja.

Es una finca autosuficiente en la que se combina la agricultura con la ganadería en un círculo vital: suelo, clima, planta, animales

Existen muy pocas fincas de una pieza, con la bodega y los viñedos tan cerca y donde el viticultor viva en el centro de los viñedos.

Para conseguir la máxima autenticidad y la recuperación del campesinado del Penedés, donde hombre, animal y planta conviven en un ecosistema cerrado

Cada añada es diferente y queremos reflejarlo en el carácter de nuestros vinos:

dando siempre prioridad a la naturaleza y sus círculos vitales.

El reposo mínimo de 18 meses sobre lías confiere a nuestros espumosos un equilibrio óptimo entre expresión de origen y de los viñedos, expresando al 100% las carácterísticas de nuestro terruño.

Durante la crianza, las burbujas se refinan, se integran al vino siendo más pequeñas y agradables. También se produce la autolisis de las levaduras que aportan diferentes moléculas, dando cremosidad y volumen a nuestros espumosos.

Un compromiso con nuestros orígenes


Manuel Raventós Domènech viajó incansablemente por todas las regiones vinícolas de Europa; especialmente por la Champaña. Escribió memorias de todos sus viajes y en ellas encontramos frases y pensamientos que podrían ser actuales,

todas ellas reivindicaban el inmenso potencial de nuestro terruño para elaborar vinos espumosos:

"Las firmas de la Champaña quieren defender que no hay terruño en el mundo que pueda hacer un vino espumoso mejor, ni tan bueno como el Champaña. Eso es completamente inverosímil, porque sería mucha casualidad que el invento casual de Don Perignon justo se produjese donde hay el mejor vino para espumoso"


Escrito en el año 1928 "III Volumen de los viajes de estudio"
Manuel Raventós Domènech

Geología de la Conca del riu Anoia


Nuestros suelos tienen una particular historia geológica que comienza hace 40 millones de años, cuando se produjo el choque entre las placas continental y africana, y como consecuencia se forman las principales cadenas montañosas de Europa y de Cataluña: el Pirineo, Pre-Pirineo, Litoral y Pre-litoral.

Después, hace 20 millones de años, Córcega y Cerdeña se separan del continente y se crea el Vallès Penedès. Por aquellos tiempos, este valle estaba cubierto por el Mar Mediterráneo y continuó así durante 4 millones de años más, hasta hace al menos 16 millones de años. Luego, se produjo la desecación definitiva del estuario del Anoia, dejando infinidad de vida marina carbonatada (fósiles) en el interior de nuestra roca madre calcárea; otorgando a nuestros suelos una personalidad única.

© Raventós i Blanc SA, 2018