Campeones a ciegas

Por Joan Munné, director técnico y enólogo en Raventós i Blanc.

Payés desde muy pequeño, hace quince años que trabajo en Raventós i Blanc, enólogo licenciado en la URV (2008-09) y estudios de Sumiller realizados en el CETT-UB (2012-14). Vendimias en Graham Beck, Quinta Sardonia y Castellroig. Amante de los vinos, paisajes, natura y diferentes culturas.

Después de la participación en tres concursos; en los cuales nunca había pasado de la fase clasificatoria, este 2019, no tenía ni la intención de inscribirme puesto que mi pareja habitual, Pere Jané, payés y sumiller, por motivos personales, no quería participar. Pero el gusanillo estaba allí y, así, medio en broma, durante una experiencia gastronómica con amigos del pueblo, surgió la posibilidad de apuntarme con Àlex Peris, amigo de toda la vida y propietario de Olives Blai.

Y, así fue, el día 9 de enero a las 10.03 minutos estábamos inscritos, 3 minutos después de abrir inscripciones, que se acabaron en tan solo 5 minutos. Fue entonces cuando nos pusimos manos a la obra.

Tal y como ya había hecho el año pasado, preparamos la cata con otras parejas inscritas del Penedés, Ramon Jané y Toni Carbó, campeones en la edición del 2018, Jaume, propietario de Àngelus bar de Vins en Vilafranca y Ramon Francàs, periodista y pareja de Pepe Raventós en el concurso.

Recuerdo que Àlex, durante la primera cata de preparación en el restaurante Marejol, me comentó que solo por compartir aquel momento con auténticos cracks del vino ya merecía la pena haberse apuntado al concurso. Aquel mismo día, Jose, propietario del Marejol, se inventó un pequeño juego a ciegas. Si alguien del grupo adivinaba un vino a ciegas, nos dejaba a Peris y a mí bajar a su magnífica bodega a buscar los vinos que quisiéramos durante 10 minutos. Desgraciadamente, nadie del grupo acertó el vino y nos quedamos sin Chateau Rayas.

Realizamos un total de 12 catas de entrenamiento. Primeramente, probábamos a ciegas solos, seguidamente comentábamos con la pareja y finalmente con todo el grupo. Importante volver a catar dos veces todos los vinos, anotar notas de cata y registrar todos los datos.

El concurso para nosotros era una experiencia y diversión. El camino para llegar, un aprendizaje con auténticos maestros y una oportunidad de probar grandes vinos.

Probamos grandes clásicos como: Ceretto Bricho Roche (Barolo), Chateau Latour Pauillac, Mas Doix Carinyena Centanaria (Priorat), Le Moine Clos Sant Denis, La Souteronne de Hervé Souhaut, Tardieu-Laurent Hermitage, vinos del nuevo mundo como the Sadie Family (Suráfrica), Felton Road (Nueva Zelanda) o Father John (Estados Unidos), entre muchos otros. Y dos vinos muy especiales, los que nos dieron la victoria que fueron Quiñón de Valmira y Sassica.

A pesar de las catas preparatorias, llegábamos a Madrid sin ninguna presión. Estuvimos estudiando notas de cata como si tuviéramos un examen. Los dos días previos estuvimos muy relajados por Madrid. El objetivo era disfrutar de los vinos, del acto, de los quesos, de los compañeros y del deseo de que algún compañero del grupo de cata o del Penedés ganáramos.

En la primera fase, probando 7 vinos, nos divertimos y disfrutamos mucho. Teníamos la sensación de que lo habíamos hecho bien pasáramos o no a la final. Sinceramente, de los 4 primeros vinos, poco acertamos. Pensamos en poner un espumoso inglés, – lo había probado hacía no mucho en una charla en Xerigots, Vilafranca – pero estratégicamente no nos la jugamos. Escribimos Champagne como todo el mundo y error. La sexta botella, un Quiñon de Valmira y la séptima, un Sassicaia nos llevaron a la final.

Alegría en mayúsculas al ver que nosotros y 4 parejas más del Penedés pasábamos a la final. ¡Qué gran éxito! Un éxito que es solo la punta de un iceberg de la revolución que estamos teniendo en nuestra casa. Pepe con Ramón, Juan A Garcia y Jaume Cuscó, Agustí Torelló y Jaume Colet, Rubén Pedregosa y Carlos Martínez; unos auténticos cracks.

Un sandwich para comer y a la final.

10 parejas, 7 vinos y 60 minutos.

Ciertamente estar allí ya era todo un éxito, pero hubo muchos más nervios y momentos de tensión. Íbamos mucho más perdidos que en la primera fase.

Cuando por fin enseñaron los vinos, nos daba la sensación de no haber acertado gran cosa. Nuestra alegría fue el Chardonnay Aristos de Chile, puesto que muchas parejas habían puesto Borgoña y nosotros Estados Unidos. Los otros vinos eran muy difíciles, Venus la Universal 2005, Torbeck the Struie – imposible ir a parar a Australia para nosotros- y Gomes Colares del 1969, inimaginable.

Cuando dieron el tercer premio fue una gran alegría porque era para Jaume y Joan. Pero nos miramos con Peris y asumimos que ya no tendríamos premio.

Segundo premio para dos viticultores de la Ribera del Duero, Félix Crespo y Manuel Cantalapiedra, de los que tengo muchas ganas de conocer su proyecto.

Unos segundos antes de que saliera el primer premio, Pepe me señaló diciendo que había ganado y le respondí que no, que era imposible…

Y.… unos segundos después, primer premio, pareja n.º 10, nadie hablaba y dijeron nuestro nombre… Joan Munné y Àlex Peris! Aún no nos lo creemos ni nosotros, ni todos nuestros amigos, compañeros y conocidos.

¡Nunca habíamos pensado en poder ganar!

Estar a ciegas ante un vino es una prueba de humildad grandiosa. Es un camino para aprender, compartir, disfrutar y poder relacionarte con una zona o un viticultor que puede estar a miles de kilometros en todos los sentidos.

¡Agradecimientos especiales a Pepe Raventós, que con estos años juntos siempre me ha animado a viajar, a probar y a aprender! Y a todo el equipo Raventós i Blanc, especialmente a Sandra y a Lore, que estoy seguro que si algún día quisieran, podrían ganar también.

Agradecer también a Raimon Sadurní, que ha hecho del “Aula de Vi” en Sant Pere Molanta, un espacio referente para la cata, en la defensa del paisaje y en transmitir la pasión por la viña y el vino en el Penedés durante los últimos 23 años. De allí han salido incontables finalistas del concurso, varios podios y dos campeones en 12 ediciones. Hemos dejado el “cheque” de campeones allí.

Finalmente, mil gracias a Toni Carbó y a todo el grupo de cata con el que preparábamos el concurso, sin ellos hubiera sido imposible ganar. Estamos infinitamente agradecidos.

¡Este éxito es de todos!

¡Seguiremos disfrutando!

Joan Munné

Director técnico y enólogo en Raventós i Blanc.

Podéis revivir la experiencia con las dos parejas ganadoras en la entrevista del canal de Youtube de Vilaviniteca:

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