Encuentro De Viticulturas en Remelluri

25.05.2016

Los días 15 y 16 de Mayo La Granja de Remelluri (La Rioja) fue testigo del “Encuentro de Viticulturas” en pro de la recuperación del gran viñedo español y por el prestigio del mundo rural. Mucha gente clave en la evolución actual del mundo del vino acudió a la llamada de Telmo Rodríguez.

Fueron más de 150 profesionales, entre amantes del vino y viticultores, venidos de dentro y fuera de España. Algunos de ellos fueron invitados a dirigir una mesa redonda. Pepe habló durante una de ellas, con la presentación que tituló “La modernidad radical de lo antiguo”. Fue un diálogo entre los participantes muy interesante. Sacó un lado crítico al reivindicar más acciones de verdad; y pidió que se tomaran medidas concretas.

Nos gustaría compartir aquí con vosotros, lectores fieles del blog, un extracto con lo más relevante de su discurso.

Remelluri

“Nuestro sueño es que el Valle donde hemos nacido, donde trabajamos, sea reconocido en el mundo de los grandes vinos espumosos. Yo no lo veo radical lo veo natural. A nosotros nos emociona la sabiduría de la naturaleza, su tendencia hacia el equilibrio, nos interesa estudiar la geología de nuestros suelos, que de alguna manera nos ayuda a conocernos mejor, también a nosotros. Nos ilusiona recuperar los antiguos cultivos de nuestra zona, generar ecotonos y crear biodiversidad. A mí me apasiona el cultivo con tracción animal, el manejo del caballo, las gallinas paseando libremente por el campo, la generación de nuestro propio compost con los animales que pastan el viñedo en reposo invernal.”

“Necesitamos evolucionar hacia un modelo que fomente la conciencia vitícola de la zona. Y que proteja e incentive a los elaboradores en cuanto al precio y a la calidad más alta, igual o más que los de los millones de botellas.

Si seguimos así, nuestro país será el de la relación calidad precio y el de los pequeños viticultores llorones que luchan por ser el héroe del pueblo perdido, mejor que su vecino. Serán aislados artistas reconocidos por algunos en el mundo tan sólo mientras sean jóvenes y viajen pero de los que nadie se acordará en el futuro. Y, lo más triste, es que ahora mismo no estamos trabajando para que nuestros hijos y nietos estén orgullosos del trabajo que hemos hecho. Ni tampoco estamos trabajando para que  se encuentren un país vitícola fuerte, capaz de competir con Francia o Italia. Y es que éstos no tienen mejores suelos, climas, viñedos o tradición, pero sí un mucho mejor modelo.

Los que me conocéis ya sabéis que soy un romántico, demasiado romántico, pero mi mensaje de hoy no es poesía. No hemos venido a compartir aquí cuanto nos apasiona, qué feliz nos hace, cuan enamorados estamos de nuestra viña y de nuestras cepas. Se trata de poner en voz alta qué podemos aportar, qué nos toca hacer, dónde somos diferentes y buenos y que podemos construir valor que nuestros hijos, nietos, vecinos y familias de inmigrantes encuentren un camino bien trazado”.

Un encuentro mágico en un enclave mágico y que sin duda será el primero de muchos pasos para ir todos a una, como Fuenteovejuna.

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