Te invitamos a descubrir como es una jornada de poda de invierno en nuestra finca

Desde que llegó el invierno y con él las bajas temperaturas, aunque no tanto como quisiéramos, las jornadas de poda ocupan parte del  tiempo del equipo.

Hoy es un día especial y recibimos a un selecto grupo de restauradores. Todos juntos, nos disponemos a conocer más sobre el proyecto Conca del Riu Anoia, los suelos de la finca, las viñas con las variedades autóctonas, nuestra biodiversidad y viticultura biodinámica… En definitiva, a vivir una experiencia Raventós i Blanc.

Todo empieza con una explicación de nuestra historia y de nuestra familia. Las cifras abruman. Pocos pueden presumir ser viticultores desde 1497. Seguimos caminando hasta tener frente a nosotros lo más rico de nuestra finca, la diversidad de bosques, almendros, olivos, torrentes y una fauna y una flora muy singulares.

Frente al lago y con el sol que brilla más que nunca disfrutamos de un desayuno campestre y productos típicos de la zona. Pan con tomate, embutidos, queso  y carne a la brasa. Un saber inigualable y muy acorde con el entorno. Lo acompañamos con dos botellas de De Nit y Hereu. Sublime.

El contacto hombre naturaleza llega con la poda. Nos acompaña Joan Martí, gran anfitrión y apasionado por su trabajo liderando las ventas nacionales. Como si de una master class se tratara nos explica todo sobre la viña y nos enseña a podar.

Manos a la obra. Queremos aunar teoría y práctica. Cortamos sarmientos y seleccionamos las yemas para que crezcan sanas y así aseguramos las cosecha.  Son muchos los que se animan a podar pero no se atreven a hacerlo sin su supervsión pues piensan que van a estropear la viña para siempre. Y es que parece fácil pero es un arte que requiere de intuición y conocimiento a partes iguales.

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Para nosotros, la poda supone el inicio del proceso del ciclo de vida de nuestras cepas que darán sus frutos dentro de unos meses. El objetivo de la poda es conseguir un fruto de una gran calidad. Es por ello que este trabajo artesanal, donde la huella del viticultor es clave,  se convierte para nosotros en uno de las acciones que más respeto, atención y estima representan con la viña.

Las jornadas de poda como esta nos sirven para recordar que vivimos en la naturaleza y de la naturaleza. Por eso intentamos respetarla, comprenderla e interpretarla en todo lo que hacemos. Es nuestra misión y nos gusta compartirla con todos.

¡Gracias por acompañarnos!

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