Vocaciones ocultas

Estos meses de Mayo y Junio han sido el principio del fin del Covid, hemos empezado a ser más libres y tenemos la esperanza de poder abrazarnos de nuevo este verano. Durante estos meses la bodega ha seguido activa, con los mínimos necesarios para garantizar el mejor servicio a nuestros clientes y el máximo cuidado a nuestras viña y granja. Porque la naturaleza de nuestra finca no podía parar, pero el Covid entre todos, sí.

Al inicio, cuando se decretó el estado de alarma vivimos momentos inciertos y complicados; en concreto, para el sector del vino y la restauración. Pronto la verdadera esencia de las personas resurgió con acciones de apoyo y solidaridad. Multitud de profesionales de este sector se brindaron a ayudar con maravillosas propuestas que mostraban una generosidad y corazón inmenso. Nosotros, no dudamos en colaborar con muchos de ellos y, además, aportar aquello de lo que más orgullosos estamos: nuestra finca y nuestros vinos. Esta ha sido nuestra experiencia durante estos meses de cobijo.

Nuestro primer pensamiento fue para los profesionales sanitarios que han demostrado valentía y dedicación para cuidar de todos de forma incansable. Para ellos decidimos abrir nuestra finca y bodega. Invitándolos, junto a cinco acompañantes, a una visita muy especial. Nuestra sorpresa fue tener más de ¡700 peticiones en 24 horas! Nunca nos lo hubiéramos imaginado. La acción tuvo una gran acogida entre el personal sanitario y nos conmovió. Con más de 1000 inscritos, ahora estamos ya centrados en organizar todo para poder acogerlos compartiendo así con ellos toda nuestra filosofía y regalándoles un día de descanso y lleno de experiencias.

Al saber de chefs que estaban liderando acciones de reparto de menús para sanitarios, enfermos o personas en riesgo de exclusión, nos pusimos manos a la obra y decidimos colaborar, donando a todos los voluntarios y equipos que estaban llevando a cabo esta labor, unas botellas de nuestros vinos de Can Sumoi.

Donar nuestros vinos y recibir la alegría y agradecimiento fue sin duda la mayor recompensa.

Y como una cosa siempre lleva a la siguiente; casi sin pensarlo ni planificarlo, en seguida nos vimos repartiendo vinos al personal de los Hospitales dentro de nuestras fronteras en Catalunya. Desde el Hospital Dr. Josep Trueta, en Girona; hasta el Hospital de Olot, el Hospital Santa Tecla en Tarragona; o el de localidades más pequeñas como Campdevànol o Palamós.  Y así, llegamos a repartir más de 4.000 botellas entre todos ellos.

Queremos aprovechar para agradecer de nuevo a todas las asociaciones con las que hemos podido colaborar – Ada Parellada, Health Warriors, Food for Good, La Merienda, Comer Contigo y a todas aquellas otras que han enfocado sus esfuerzos durante esta crisis en apoyar y mejorar la situación de quienes más lo necesitaban.

Sin duda, esta etapa de nuestra vida nos ha traído incertidumbre e incluso miedo; pero ha sacado lo mejor de cada uno de nosotros; y podemos decir orgullosos que en el sector del vino y la gastronomía – como en muchos otros – millones de bodegas, asociaciones, sumilleres y otros colectivos se han volcado en buscar mil maneras e iniciativas para ayudar. A todos y cada uno de ellos GRACIAS; nos sentimos orgullosos de formar parte de un colectivo que ante esta pandemia  ha sabido sacar y dar lo mejor.

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