La biodinámica, un camino de aprendizaje constante

En Raventós i Blanc entendemos la finca como un organismo agrícola autosuficiente, donde suelo, planta, animal y persona trabajan en conjunto. La biodinámica forma parte de nuestro día a día y es, hoy, la forma más exigente, precisa y coherente de cuidar el viñedo.
Estamos certificados por Demeter, una certificación que acredita que trabajamos siguiendo los principios de la agricultura biodinámica: una práctica regenerativa y sostenible que va más allá de la ecológica. Esto garantiza que cultivamos los viñedos con responsabilidad, favoreciendo la biodiversidad y manteniendo el equilibrio del ecosistema.

La primavera es la época en la que el viñedo despierta con fuerza, y también el momento de trabajar con los preparados biodinámicos, cuidando cada detalle del ciclo natural.

Una jornada de primavera con Julio Arroyo, referente en biodinámica

El pasado jueves 15 de mayo recibimos la visita de Julio Arroyo, agricultor y ganadero con más de 30 años de experiencia en agricultura biodinámica. Puso en marcha una de las primeras fincas biodinámicas del país en Rio Pradillo, Madrid, y actualmente se dedica a la formación y al asesoramiento de proyectos agrarios en toda la península. Acompaña a productores que quieren adaptar sus fincas a los principios de la biodinámica e imparte formaciones para profesionales y escuelas agrarias en todo el territorio.

En Raventós i Blanc nos acompaña desde hace años y nos ayuda a seguir afinando nuestra manera de trabajar el viñedo, con más precisión y sentido. Esta vez, la jornada se centró en dos acciones esenciales: elaborar los nuevos preparados de primavera y recuperar los preparados enterrados el pasado otoño.

Jornada de biodinámica en la finca

Nuestra habitación de biodinámica

Entre viñas, hay un espacio que guarda en silencio todo lo necesario para trabajar la tierra en profundidad: la sala biodinámica.
Es aquí donde se clasifican y se secan plantas como la ortiga, la valeriana, la cola de caballo, la manzanilla, el diente de león o la milenrama. Cada una aporta un matiz, un impulso, una función concreta. Se conservan con cuidado y se utilizan siguiendo el calendario biodinámico, que guía cada paso del proceso.

1.Mariona observando la cola de caballo 2. La manzanilla en un tarro 3. Guillem cuidando los preparados 4. Tenemos una pizarra donde repasamos qué corresponde hacer cada mes

Tareas de biodinámica en primavera

La primavera marca el inicio de un nuevo ciclo en el viñedo y, al mismo tiempo, ofrece el momento óptimo para recolectar algunas de las plantas clave de la finca: valeriana, milenrama, manzanilla y ortiga.

Con la valeriana preparamos una maceración en agua, que colamos a los 28 días para conservar su infusión como preparado.
Las flores de milenrama se introdujeron en una vejiga de ciervo que ahora cuelga en el exterior, a la espera de ser enterrada en otoño. La manzanilla se secó con cuidado para tenerla lista cuando llegue el momento de elaborar su preparado.

También recolectamos ortiga fresca junto al río, que enterramos ese mismo día. Esta ortiga permanecerá enterrada durante un año antes de poder utilizarla.

 

1.Recolectando la manzanilla para secarla después 2. David y Julio atando la vejiga de ciervo

Preparado biodinámico 501

Otro de los momentos clave fue la preparación del 501. Primero molimos y tamizamos la sílice, lo dinamizamos en agua y rellenamos dos cuernos de vaca con la pasta, que ya han quedado enterrados en una parcela soleada. El preparado 501 se transforma bajo la influencia del calor y la luz estivales. Estimula la fotosíntesis, favorece la maduración de los cultivos y refuerza la relación de la planta con la luz y el calor del sol. Se aplica pulverizándolo sobre las hojas a primera hora de la mañana, cuando la planta es más receptiva a las fuerzas solares.

Esta primavera lo hemos aplicado con el preparado elaborado el otoño pasado. Ahora, el nuevo preparado ya está enterrado y lo recuperaremos el próximo otoño.

1.Tarro de vidrio con la sílice 2. Momento de moler la sílice 3. Introduciendo la sílice en los cuernos 4. Enterrando el preparado biodinámico 501

Desenterramos los preparados de otoño 

Después de siete meses bajo tierra, recuperamos los preparados que habíamos enterrado el pasado mes de noviembre. Desenterramos la ortiga, que guardamos para utilizarla como preparado, y al mismo tiempo enterramos ortiga fresca recolectada esa misma mañana. También recuperamos los preparados P502, P503, P505 y P506, correspondientes a manzanilla, milenrama, corteza de roble y diente de león.

Para completar el ciclo, aplicamos una pequeña dosis de cada preparado a las pilas de compost de algunas viñas. Esta aplicación favorece la descomposición y refuerza la vida interior del compost, que más adelante nutrirá el viñedo.

1.Aplicando una pequeña dosis de preparado al compost 2. Dejando secar la manzanilla 3. Milenrama conservada en un tarro de vidrio 4. Preparándonos para el enterramiento de la ortiga

Nunca dejamos de aprender

Esta vez, la formación nos ayudó a volver a observar con detenimiento cada gesto y a recordar el papel clave que tiene la persona. La interacción entre persona, planta y animal es fundamental para trabajar de esta manera: desde el respeto, la precisión y la atención a los ritmos naturales. Una forma de trabajar que busca el equilibrio con el entorno y permite elaborar vinos con identidad y coherencia.

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