Una vendimia para el olvido

Las primeras previsiones, con un invierno e inicio de primavera generosos en agua, parecían el anuncio de una buena cosecha, lejos de aquellos años de sequías prolongadas.

Pero, si la salud pública se ha visto trágicamente amenazada por el Covid19; la sanidad de los viñedos también ha sufrido un golpe histórico.

Si bien las lluvias de otoño, tan beneficiosas, ayudaron a llenar las reservas de agua de los suelos y fomentar el crecimiento vegetativo de las cubiertas vegetales; el cálido invierno seguido de una primavera extremadamente lluviosa hizo que surgiera con más fuerza que nunca el mildiu, rompiendo todas las previsiones.

La gran cantidad de lluvia caída desde abril a junio, sumado con el cálido invierno provocaron una fortísima presión de mildiu nunca vista antes en la finca ni en la Conca del Río Anoia.

Nunca se había visto nada igual. Nunca nadie recuerda nada así.

En los viñedos, la brotación fue fuerte y el crecimiento de la planta exuberante. Las lluvias ya a comienzos de primavera exigían que el viticultor se aplicara más temprano que otros años y con más tratamientos preventivos, los únicos permitidos para las viñas ecológicas.

Por ejemplo: intentando aplicar el cobre antes de las lluvias. El cobre actúa únicamente por contacto, por tanto en caso de lluvia, reducirá su presencia y protección (la lluvia lo lava).

El mildiu ataca fuerte, no lo podemos parar, y las altas temperaturas favorecen aún más, el mildiu ataca más allá de las hojas, el fruto. Las lluvias reiteradas de Marzo y Abril hacen que sea muchas veces imposible aplicar los tratamientos preventivos; las viñas son impracticables; hay nuevas infecciones aseguradas.

Aparte del cobre hay otras medidas; preparado biodinámica 501 o de silicio: se rocían las cepas con agua fina, como un rocío. La fitoterapia también (cola de caballo .. infusiones de ortiga). Ambas con efectos antifúngicos.

Apostamos por la agricultura orgánica y biodinámica. Trabajamos por el futuro de la finca y de la vida del suelo. No utilizamos fungicidas sintéticos, insecticidas ni herbicidas que perjudiquen el ecosistema, el suelo, la planta o puedan dejar residuos al vino.

En abril teníamos ya una peligrosa presencia de mildiu afectando un 5% de la viña, pero la alta pluviometría durante los siguientes meses de Mayo y Junio, y las altas temperaturas del invierno han hecho que la enfermedad atacara como nunca los viñedos

Esto nos llevó a seguir tratando, durante los meses de Mayo, Junio y Julio repetidamente la viña con aquellos tratamientos permitidos en la viticultura ecológica: bajas dosis de cobre, fitoterapia (ortiga o cola de caballo) y aplicación de sílice o P 501.Además de una meticulosa poda en verde.

El verano fue seco, lo que provocó teóricamente una parada de Mildiu, pero la humedad de las mañanas mantiene la presión; el peso de la uva disminuye; dando más concentración y mayores pérdidas de producción. Llega el momento de la vendimia.


Rasgos característicos de la añada 2020

La pluviometría ha sido por encima de la media con 807mm (la media de los últimos 25 años había sido de 582mm) y la temperatura media ha sido cálida de 14.5 ° C, 1 ° C superior a la media.

La añada 2020 es una añada húmeda y cálida, muy marcada por la lluvia de la primavera y la sequía de los meses de julio y agosto. 

Año especialmente lluvioso; sumando ya tres años con buena pluviometría seguidos; 2018, 2019 y 2020. Abril fue el mes más lluvioso desde 1950.


 Una vendimia complicada

La vendimia se preveía complicada. Considerando ya desde el principio unas pérdidas inesperadas y repentinas. Sin embargo, la uva se notaba concentrada y sabrosa.

La maduración fue rápida en general debido a la poca producción y al tener más hojas por cantidad de uva, las uvas se concentraron más.

Empezamos la vendimia en la finca Raventós con el Macabeo de la Viña de la Plana, el día 19 de agosto a las 8 de la mañana.  Un día caluroso pero lleno de buen rollo y energía que marcan siempre el inicio de este importante trabajo en equipo. A pesar de las dificultades, el equipo trabaja para sacar el máximo.

Pepe Raventós lo deja claro desde el principio: «La vendimia este año ha sido antes de lo habitual. Debido a las precipitaciones más altas registradas – las más altas de los pasados ​​70 años- provocando una fuerte humedad y exceso de hongos; y las fuertes lluvias durante la primavera en el momento de la floración; perdimos ya un 50% de nuestra uva. Debido a esto, la planta aceleró el ciclo, y la maduración se produce con antelación. A pesar de ello, en 2020 haremos poco pero excelente vino».

Continuamos vendimiando allí donde encontramos el mejor estado de la uva; nos encontramos con pérdidas considerables: entre un 50% y un 70% según las parcelas de la finca: las parcelas más jóvenes y con orientación norte han perdido entre un 60 y 70%; las más viejas menos de un 50%.

Macabeo y Sumoll han sufrido las peores pérdidas. El Xarel·lo ha tenido unas pérdidas de un 50% -60% y la Parellada y Bastard Negre de un 50%.

Damos paso a un nuevo ciclo vitícola y esperamos una mejor y más esperanzadora vendimia 2021.

Mientras tanto, los vinos fermentan tranquila y naturalmente. A pesar de ello, en 2020 haremos poco pero excelente vino; La escasez de esta añada y la buena calidad de los vinos puede hacer que se convierta en la añada más buscada en la Conca del Riu Anoia.

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