
A finales del año pasado recibimos una de las mejores noticias que podíamos esperar. Obtuvimos la certificación B Corp, tras un largo proceso de verificaciones y un control exhaustivo de las prácticas sostenibles que llevamos a cabo en Raventós i Blanc.
Finalmente, obtuvimos la certificación B Corp con una puntuación de 114,1 puntos, muy por encima del mínimo exigido, que es de 80 puntos.
Este reconocimiento distingue a empresas que trabajan con estándares elevados en ámbitos como el medio ambiente, las personas, la comunidad o la gobernanza. Pero más allá del reconocimiento, lo que realmente implica es una forma de entender la empresa: como un proyecto que debe generar valor más allá del resultado económico.
En nuestro caso, no es un cambio de rumbo, sino una manera de dar forma a una forma de trabajar que existe desde hace tiempo.

La viña como ecosistema vivo: cubiertas vegetales, flora espontanea y biodiversidad en equilibrio
Desde 1497, la finca Raventós i Blanc ha sido trabajada de manera continuada por la misma familia.
Hoy sigue siendo un organismo vivo, donde la viña convive con el bosque, el lago, el río y los animales, formando un sistema en equilibrio. Una manera de entender el paisaje que va más allá de la parcela y que busca preservar su funcionamiento natural.
Aquesta mirada es tradueix en decisions concretes. En un context de sequera, s’ha reduït el consum d’aigua prop d’un 20% en un any. S’ha treballat per disminuir el pes del vidre per ampolla i optimitzar l’ús de matèries primeres. S’han instal·lat plaques solars que permeten generar més del 30% de l’energia consumida, i tota l’electricitat que es compra prové de fonts renovables.
Esta mirada se traduce en decisiones concretas. En un contexto de sequía, se ha reducido el consumo de agua cerca de un 20% en un año. Se ha trabajado para disminuir el peso del vidrio por botella y optimizar el uso de materias primas. Se han instalado placas solares que permiten generar más del 30% de la energía consumida, y toda la electricidad que se compra proviene de fuentes renovables.
También implica hacer un seguimiento constante de los residuos generados y repensar los procesos para reducirlos y gestionarlos mejor.
Son decisiones concretas que responden a una misma voluntad: avanzar hacia una finca cada vez más autosuficiente, capaz de funcionar en equilibrio con su entorno.

1. Tracción animal 2. Trabajos de biodinámica
La viticultura ecológica y biodinámica es el eje central del proyecto. No como una tendencia, sino como una forma de cuidar el suelo, preservar la biodiversidad y mantener la vida que hay bajo la superficie.
En la finca, el 100% de las viñas son ecológicas y la gran mayoría están certificadas en biodinámica por Demeter, el sello que acredita los estándares más exigentes en este tipo de agricultura. Esta certificación no es un objetivo en sí mismo, sino una herramienta que nos ayuda a seguir mejorando año tras año y a trabajar con mayor rigor y coherencia.
Eliminar fertilizantes sintéticos, pesticidas o herbicidas, trabajar con compost orgánico y abonos verdes, o mantener cubiertas vegetales son prácticas que buscan regenerar el suelo y favorecer un ecosistema vivo. El control de plagas se realiza a través de mecanismos naturales, fomentando la biodiversidad con aves insectívoras o murciélagos.
“Un reconocimiento construido con el tiempo, arraigado en la forma en que trabajamos, cómo cultivamos y cómo entendemos nuestro papel dentro del territorio.”
También se recuperan prácticas como la tracción animal, que permite trabajar determinadas parcelas sin compactar el suelo y reduciendo la dependencia de maquinaria.
La biodinámica, como la viticultura regenerativa, no se basa en recetas, sino en una visión global de la finca. Una forma de trabajar con sensibilidad y conocimiento, entendiendo la viña como un sistema vivo capaz de adaptarse y evolucionar.
El objetivo es claro: tener viñas más resilientes al cambio climático, con mayor biodiversidad y obtener frutos que expresen con precisión las singularidades del territorio.

Las personas en el centro: el proyecto se construye en equipo.
Raventós i Blanc es una bodega arraigada a un territorio y a una comunidad con la que compartimos valores y responsabilidades. Esto implica trabajar con proveedores de proximidad, fomentar el empleo local y contribuir activamente al desarrollo de la economía del Penedès y de la Conca del Riu Anoia.
Esta voluntad se traduce en decisiones concretas: priorizar empresas locales, establecer relaciones a largo plazo con viticultores de la zona y reconocer el valor de su trabajo con condiciones justas.
Pero el compromiso con la comunidad va más allá de la propia actividad. Se concreta en proyectos como Ciutat Nua, una iniciativa que conecta la viticultura con la formación y la reinserción social de personas internas en el centro penitenciario de Can Brians 2, generando una oportunidad real de aprendizaje y de futuro.
Y también en iniciativas colectivas como Futuro Viñador, de la que somos socios fundadores. Un proyecto compartido con otros viticultores y viticultoras que trabajan con una misma voluntad: mejorar la viticultura desde el conocimiento, el intercambio y el respeto por el paisaje.
Porque la manera de hacer vino no puede desvincularse de las personas que lo hacen posible. Y porque cuidar el territorio también significa cuidar la comunidad que lo mantiene vivo.

1. Los suelos de la Conca del Riu Anoia 2. Preparados biodinámicos
3. La tracción animal 4. Nuestros viticultores
Todo esto —la finca, la viña, las personas— tiene un objetivo claro: elaborar vinos que hablen del origen. De los suelos de la Conca del Riu Anoia, de las variedades autóctonas, del clima del Penedès y de las manos que trabajan cada parcela.
La certificación B Corp no define este camino, pero sí lo sitúa. Lo hace visible y lo vincula a una forma de entender el proyecto desde la responsabilidad y el largo plazo.
Porque todo comienza en la tierra.
Y es con el tiempo que acaba tomando forma en el vino.

Ahora producimos unos vinos de calidad, de carácter único y con una personalidad propia.
Os invitamos a formar parte de un recorrido apasionante, entretenido, lleno de curiosidades, aventuras y momentos especiales que hoy protagoniza a 21 generación y que sueña con una denominación de origen: Conca del Riu Anoia.
¿Te animas a compartir con nosotros este viaje? Prometemos no defraudarte en el recorrido.
¡Bienvenidos!